La Fractura del Tiempo y del Fuego
En el lúgubre cenit del mundo, en el preciso instante en que la espada rúnica Agonía de Escarcha se quebró sobre el gélido pavimento del Trono de Hielo, el último estertor de Arthas Menethil no trajo el descanso a las almas de los mortales. Al unísono, a incontables leguas de distancia y en las profundidades abisales de Infralar, Alamuerte el Destructor desgarró con garras de magma y rencor ancestral el mismísimo Pilar del Mundo.
La catarsis nigromántica de diez mil espíritus liberados de la hoja maldita colisionó de frente contra la detonación tectónica del Aspecto Negro, desatando una calamidad mágica jamás contemplada por los Titanes de la Creación. Las ancestrales Líneas Ley de Azeroth estallaron en una sobrecarga incontrolable, desgarrando los frágiles hilos del tiempo y de la realidad que el Vuelo Bronce había custodiado durante milenios.
Ahora, las fortalezas de la Ciudadela de la Corona de Hielo y las forjas incandescentes de las Tierras de Fuego existen bajo un mismo cielo fracturado. Los héroes de la Alianza y los campeones de la Horda combaten con la disciplina táctica y el árbol de talentos de la era 3.3.5a, mientras las fuerzas elementales del Cataclismo ponen a prueba la templanza de los mortales.